Historias del oficio: la alfombra de la abuela
Algunas cosas que limpiamos valen mucho más que su precio. Por qué con las alfombras antiguas vamos lento, probamos todo y a veces decimos que no.

Equipo Limpieza24/7
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Hay encargos que se sienten distintos desde la primera llamada. Pasa seguido con las alfombras heredadas: tejidas a mano, de lana, con colores que ya no se fabrican y, sobre todo, con historia familiar. Cuando alguien nos dice “era de mi abuela”, sabemos que el trabajo es otro.
Primero, mirar y preguntar
Antes de mojar nada revisamos el tipo de fibra, si el tejido está firme, si hay polilla y si los colores son estables. Hacemos una prueba de color con un paño blanco húmedo en una esquina: si el paño se tiñe, cambiamos de técnica.
Menos agua, más paciencia
Las alfombras de lana antiguas no toleran bien el exceso de agua ni los productos alcalinos fuertes. Trabajamos a mano, por zonas, con productos neutros y extracción de la humedad, y nos aseguramos de que seque bien para evitar hongos y olores.
A veces la respuesta honesta es “esto no”
Si una mancha es antigua y el tinte ya está comprometido, preferimos explicarlo antes que prometer un resultado imposible. Una alfombra con historia merece honestidad.
Limpiar también es cuidar los recuerdos de una familia.
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